Asumir el propósito del Yoga

 

“ Una buena práctica de yoga elimina las enfermedades; una mala, por su parte, las atrae”.  Pattabhi Jois

 Leí esto por ahí en internet cuándo me interesé en el Yoga y buscaba la escuela adecuada para mí. Me sonó lógico, sin embargo no le di mayor importancia en ese momento.  Más tarde, iba a entender el significado de cada una de esas palabras.

 Llevo algún tiempo practicando Yoga, aunque no fue hasta el año pasado que lo tomé en serio y comencé a ir a clases de forma regular, ésto debido a cambios importantes que estaban sucediendo en mi vida personal. Descubrí que mis momentos de paz y claridad venían cuándo terminaba mi clase, de camino a mi casa.

Así que, apasionadamente, como todo lo que hago en mi vida, me dedique a practicar puntualmente y todos los días, Yoga. Tanto aquí como en Playa del Carmen, dónde viajo varias veces al año.

 Y fue en uno de esos viajes, que estando en clase y haciendo un parado de cabeza, tratando de sostenerlo más tiempo, como me lo solicitaba mi maestra, terminé cayendo al suelo con el peso de mi cuerpo hacia un lado. Recuerdo un tirón en mi cuello y un dolor inmediato en mi hombro derecho. Aún a pesar de esto, terminé la clase.  Regresé a la ciudad con los dolores de cabeza más fuertes que he sentido en mi vida, sin poder mover bien ambos brazos y con poca movilidad en el cuello.  No sabía que se podía tener dolor de cabeza, cuello y hombro al mismo tiempo, auch!.

 Diagnóstico: Cervicobraquialgia, Tratamiento: Collarín un mes y fisioterapia el mismo tiempo.

 Me di cuenta,  que no sólo existen grandes beneficios al practicar Yoga sino que también existen riesgos de sufrir lesiones por una práctica llevada al límite. De igual forma, entendí la gran responsabilidad que tiene un maestro en este proceso.

 Si bien mi lesión se curó y no perdí más que un mes de práctica, recibí una gran lección al darme cuenta de que si no se comprende y asume el propósito del Yoga – cuidado de la salud -, y si el maestro no respeta las limitaciones de cada  alumno, y éste no sigue las indicaciones de su maestro, dejándose llevar por su apasionamiento, con posturas forzadas, siempre existirá el riesgo de sufrir lesiones.

 La postura, no debe ser el objetivo final, ya que no es ésta la que proporciona el beneficio, es sólo  un medio para estar en contacto con la paz mental y una buena salud física.

 Amo el Yoga y seguiré practicando porque, adicionalmente,  he encontrado en ello, que puedo fortalecer mis músculos, obtener mayor elasticidad, equilibrio y olvidarme de mis enfermedades por estrés.

 Al final, solo debo ser cuidadosa en ponerme en manos de un buen maestro y con formación, que de verdad conozca la ciencia del yoga, tanto con los posibles riesgos, como qué sepa adaptar la práctica a las necesidades de cada alumno.

Por mi parte, no olvidarme de cuidar mi cuerpo, escuchar y respetar a mi maestro y, lo más importante, hacer mi práctica con amor no con dolor.

 

 


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